Discurso entregra de Premios del «V Premio Intergeneracional de Ensayo y Relato Breves»


Buenas tardes.

Es para mí un placer dirigirme a Vds. en este acto de entrega de los premios del V Concurso Intergeneracional de ensayo y relato breves “Valores para Unir”, donde tanto se ha reflexionado y se han buscado soluciones para la sociedad actual.

Los principios de la Fundación Unir tienen el propósito y la convicción de que hombres y mujeres tienen los mismos derechos y obligaciones y, por lo tanto, comparten el deseo común de la creación de una sociedad libre de todo prejuicio que limite un desarrollo integral del ser humano.

Cuando hace cinco años nos propusimos lanzar este concurso, abierto a todo tipo de personas, no sabíamos con qué nos encontraríamos en un momento que parece, en ocasiones, poco propenso a pensar en este tipo de cosas.

Sin embargo, hoy, en esta entrega de premios de la quinta edición, y publicando ya los ganadores de la cuarta, podemos decir que nos sentimos muy felices de servir de catalizador de cientos de pensamientos cada año.

En este sentido, la Fundación basa su trabajo en principios como el civismo, la pluralidad, la tolerancia, la libertad, la igualdad, la universalidad o la justicia.

Unos principios que toman solidez y fuerza en muchos de los escritos que hoy premiamos y que se hacen firmes cuando el ser humano se erige arquitecto de su propio destino, diseñando planos que dan respuesta a los interrogantes del hombre.

Algunos textos hablan desde la experiencia personal. Otros apuntan al hombre y a la mujer como miembros de colectivos variopintos; pero todos entienden que la vida de cada uno no es ajena a la de los demás.

A lo largo de estas cinco ediciones, los participantes nos habéis ilustrado con títulos singulares, sencillos, y siempre inspiradores.

Muchas veces, se muestra cómo la esclavitud ante lo material llena nuestra vida de forma superficial y da respuestas banales a nuestras dudas a la hora de enfrentarnos a nuestra conciencia.

El desasosiego del mundo moderno es un miedo existencial y, sin ser conscientes, es miedo a la libertad.

Hablo de libertad individual, del pleno ejercicio de nuestras potencialidades razonadoras, esas que afloran cuando el hombre se mira en el espejo y se adentra en el universo de su propia conciencia.

Allí la encuentra conformada por la herencia genética, el medio ambiente, la cultura, la experiencia y todas aquellas circunstancias que van configurando su personalidad a lo largo de los años.

Sólo si somos capaces de apreciar la belleza que nos rodea – la de las cosas y la de las personas – podremos llegar a la inteligencia suprema del amor que, no sólo es el reino del hombre íntegro y de lo perfecto, sino el tejido con el que está compuesto el corazón de los hombres.

Ese hombre, nuevo y completo, es capaz de contribuir a la creación de un código ético que armonice las relaciones humanas y sociales, en una noble y larga tarea que requiere de un gran esfuerzo colectivo.

Es fundamental tomar conciencia de que unidos, no sólo seremos más, sino que llegaremos antes a construir ese mundo ideal, solidario con el conjunto de la Humanidad y movilizador del progreso, teniendo como horizonte la felicidad del hombre.

Por encima de intereses de grupo, cada ser humano debería levantarse cada mañana sabiendo que su tiempo es útil.

Por todo ello, es necesario trazar los momentos con nuevas Perspectivas, ver más allá de lo inmediato, con amor, apertura, civismo, paz, creatividad, persistencia, valor, tolerancia, pluralidad, inteligencia, justicia, trabajo, liderazgo, esperanza, capacidad, belleza, y sobre todo con entrega para compartir el esfuerzo de cada uno como razón de ser para mejorar la existencia de todos.

La libertad, igualdad y fraternidad son para nosotros, entre otros valores, la razón de ser de nuestra existencia, donde hoy es más necesario que nunca confluir en lo que nos une por encima de otros intereses.

Es necesario un mundo donde los niños cultiven, desde la infancia, los valores sin etiquetas partidistas y la experiencia de los mayores sea considerada ese gran libro no escrito pero de gran utilidad para todas las generaciones.

Muchas gracias a todos Uds. por participar de este encuentro.



Presidente Fundación Unir: Zaragoza, 24-11-2017

Jesús Aznar Iranzo


Listado ganadores 2017




Bajo la denominación FUNDACIÓN PARA EL PROGRESO UNIR, el 18 de mayo de 2002, mediante escritura notarial, se constituyó esta organización de naturaleza fundacional, sin ánimo de lucro cuyo objetivo inicial propio era el desarrollo de actividades y servicios sociales y asistenciales orientados hacia el colectivo de jubilados y prejubilados laborales, siendo aprobada el 25 de Noviembre de 2.002 por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales ( ver B.O.E. ) y quedando inscrita en su Registro con el nº 50-0158 y su clasificación como Fundación de asistencia social. 

De esta manera, UNIR quiere liderar un proyecto pionero en España con la creación de una Ciudad para una Vida Integral y con un cierto grado de autogestión para la Tercera Edad (jubilados, prejubilados o cercanos a la edad de la jubilación), sin renunciar a la elaboración y ejecución de proyectos de desarrollo social en otras áreas.

La Fundación UNIR acometerá con la misma voluntad en cualquier Comunidad Autónoma aquellos proyectos de índole social que, contando con el apoyo público o privado, mejoren la calidad de vida de los sus ciudadanos.

La Fundación UNIR queda abierta a la participación de aquellas personas particulares y entidades públicas o privadas que estén de acuerdo con sus estatutos y acta fundacional


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Fundación Unir. Joaquín Costa n º 7 ( Bº de Garrapinillos ). - 50.190 - Zaragoza - info@fundacionunir.org